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Cuando hablamos de capacitación muchas veces nos imaginamos un salón donde un ponente vierte sus conocimientos a la audiencia. Sin embargo, esta forma tradicional suele ser aburrida y no pocas veces nos hace cuestionarnos si deberían ser diferentes, más divertidas “para que nuestros colaboradores no se aburran”.

Pero esto ¿es realmente importante?

Sí lo es, porque, lo aceptemos o no, a todos nos gusta jugar.

Pero si eres de los que piensan que jugar es cosa de niños, te voy a dar otra respuesta más contundente:

¡Tus dinámicas y capacitaciones deberían ser divertidas porque el cerebro necesita emocionarse para aprender!

Simplemente haz memoria y pregúntate, ¿qué recuerdas de tu infancia?

Quizás mucho, quizás poco, pero si te fijas: las cosas muy malas o muy buenas, siempre se recuerdan. Si te hablo de la escuela tal vez te venga a la memoria la cara de algún maestro o la mesa en la que te sentabas porque era algo que repetiste por mucho tiempo, y tal vez recuerdes la hora del recreo o vivencias con amigos. Pero el momento en que te enteraste que  8 por 8 son 64, no fue algo que que haya marcado tu infancia.

Cuando aprendes, los conocimientos se fijan mejor por medio de las emociones.

Por eso la educación y las capacitaciones “tradicionales” en las que se tiene un ponente (llámase maestro, capacitador, etc.) y a alguien que lo atiende… ¡hay altas probabilidades de que no funcionen! o sí lo hacen no siempre ofrecen resultados duraderos. Se invierte tiempo, dinero y esfuerzo y además, en ocasiones es aburrido.

Si comienzas a dar una clase, después de unos minutos los asistentes pondrán su mente en blanco de manera similar a lo que haces cuando pones la radio bajito… te volverás el telón de fondo.

Así que, para lograr que aumente el aprovechamiento entre tus colaboradores tienes que hacer que tus dinámicas y capacitaciones sean ¡Emocionantes! Y para ello deben ser memorables, impactantes, divertidas o lúdicas… 

No lo digo yo, lo dicen muchísimas investigaciones.

Lo dice la neurodidáctica hace más de 10 años, la neurociencia y las investigaciones que se han realizado en pedagogía y en videojuegos.

Así, el Instituto de Tecnología de Massachusetts afirma que en una charla, los  gestos y el contexto se vuelven  más importantes que las propias palabras al momento de comunicar.

Pero no te preocupes, no se trata de que montes un circo ni de que te vuelvas actor, se trata en principio de que conozcas cómo funciona nuestro cerebro y de que comiences a echar a andar la imaginación y la creatividad.

Por lo pronto puedes valerte de imágenes, historias, videos, gráficos y de fomentar la participación dentro de tus dinámicas.

Aprender es divertido, en el fondo todos somos curiosos y nos fascina conocer cosas nuevas.

 

Cierro con esta frase para que la lleves contigo:

Educar sin saber cómo funciona el cerebro es como querer diseñar un guante sin haber visto nunca una mano.

Leslie Hart, Asociación de neuroaprendizaje cognitivo.

Escrito por Daniel Cruz.

Espero te haya sido de utilidad esta información. Si quieres saber más de este y otros temas de juego y gamificación, suscríbete a nuestro canal de youtube.